
La historia de Tinghir
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Por Roger Mimó,
www.rogermimo.com
Del
reino de Todra predecesor de Sijilmassa en el siglo VIII a
la reciente creación de la Provincia de Tinghir, una
historia larga y agitada nos recuerda la importancia de esta
localidad situada al pie del Gran Atlas y en el cruce de las
antiguas rutas de las caravanas que comunicaban las ciudades
imperiales de Marruecos con el África Negra.
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Escritura paleo-berébere

Antiguo zoco de Tinghir

Ksar Ait Yala

Palmeral y morabito |
Los orígenes
El asentamiento de
poblaciones sedentarias en el valle del Todra está
ligado probablemente al cultivo de la palmera datilera,
importado de Oriente Próximo hacia el principio de la era
cristiana. Entre dichas poblaciones se distinguen tres
grupos principales: el primero, de piel oscura, es sin la
menor duda el más antiguo; el segundo, compuesto por Imazighen
o beréberes de piel clara, llegó a continuación e impuso su
cultura y su lengua a los demás; el tercero, formado por
judíos, llegó en sucesivas oleadas a partir del siglo V a.C.
y, aun habiendo adoptado la lengua beréber, conservó su
religión monoteísta.
A partir del siglo VIII, el
islam sustituyó el culto animista, pero la
cultura árabe apenas penetró en esta región, e incluso el
derecho consuetudinario siguió aplicándose con sólo algunas
influencias de la ley coránica. En esta época, Todra era un
principado independiente muy próspero, que basaba su
economía en la agricultura, el comercio de las caravanas, la
explotación de minas de plata y el labrado de este metal por
parte de los judíos. A ellos se dirigió Idris I en 788 para
acuñar su moneda. Pero en ese momento el principado había
perdido ya su independencia, siendo absorbido por el reino
de Sijilmassa desde el año 757.
Bajo las
dinastías beréberes
A continuación, en 1053, la
propia Sijilmassa fue conquistada por los
Almorávides un poco antes de fundar su gran imperio
con Marrakech como
capital. Todra se mantuvo bajo su dominio durante un siglo,
para pasar luego a manos de los Almohades. De
aquella época data el Kitab el Ansab, el texto más antiguo
que se hq conservado en el que se mencionan las tribus de la
zona. Entre ellos se distinguen los Aït Todra, los Aït Senan
y los Aït Izdegh, presentes todavía hoy en el valle.
Tras la desintegración del
imperio almohade, la región cayó en manos de los Hafsidas de Kairouan
y de los Abdelouadidas de
Tlemcen antes de ser conquistada por los Meriníes en 1274.
Éstos la conservaron hasta 1331, pero se vieron obligados a
abandonarla ante la presión de las tribus beduinas
Beni Maâquil que habían llegado entretanto de Egipto. Estos
nómadas árabes, a los que se habían unido un elevado número
de beréberes arabizados, se establecieron en los valles del
Ziz y del Draâ y sometieron a tributos el del Todra, pero
sin imponer en él ni su cultura ni su idioma.
A su paso por esta comarca en 1511, Hassan Ibn El Ouazane (más
conocido como
León el Africano) escribió: "Todra es una
pequeña provincia en torno al río del mismo nombre,
abundante en dátiles, higos y uva, conteniendo unos cuatro
castillos y diez pueblos habitados por gentes pobres, que
son en su mayor parte labradores, curtidores o albarderos".
El término "castillos" traduce probablemente la idea de
ksur o pequeñas ciudades rodeadas de
murallas, mientras la palabra "pueblos" corresponde quizás a
los aduares, grupos de tiendas o de chozas
sin fortificar. No da León los nombres de los cuatro ksur,
pero cabe imaginarse que Tinghir
era uno de ellos.
Bajo los Saadíes y los Alauitas
En 1537 el valle del
Todra fue conquistado por los Beni Saad, una tribu
árabe que se había establecido mucho antes en el Draâ y que
fundó poco después el Imperio Saadí. Éste alcanzó su máxima
prosperidad bajo el reinado de Ahmed el Mansour, pero al
morir éste en 1603 el país cayó en la anarquía.
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A partir de este momento, el
Todra y los demás valles presaháricos fueron el escenario de
luchas interminables entre las diferentes fuerzas que se los
disputaban: el santón Abou Mahali de Sijilmassa (muerto en 1614), Mulay
Ali Ech Cherif, la zagüía Semlalia de Iligh (Anti-Atlas), la
zagüía Dila de Aït Ishak (Atlas Medio), la confederación de
tribus Aït Atá del Jebel Saghro y una nueva
confederación de tribus del Gran Atlas oriental nacida en
1645 bajo los auspicios de la zagüía de Dila, los Aït Yafelmane.
Mulay Ali Cherif consiguió
vencer a las otras fuerzas y se proclamó Sultán del
Tafilalet, pero a su muerte en 1659 los problemas sucesorios
llevaron a su hijo Mulay Rachid a refugiarse en
Todra mientras su otro hijo Mulay Mohamed triunfaba en Rissani.
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Mulay Ismail |
A partir de 1693,
Mulay Ismail controló todo el territorio,
tras vencer una fuerte resistencia de las tribus nómadas del
Gran Atlas gracias a la ayuda de las gentes del Todra, de
Ferkla y del Gheris. A continuación, Todra pasó a depender
del gobernador de Rissani.
Pero tras la muerte de
Mulay Ismail en 1727 recomenzó la lucha por la posesión de
los valles presaháricos entre los Aït Atá, los Aït
Yafelmane y el Estado Alauita de Fez, que la mayor parte del
tiempo sólo ejercía sobre la región un poder puramente
nominal.
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Mulay Slimane |
En 1822 Mulay Slimane
llegó con su ejército y acampó en la colina llamada Ighir
n’Mehalt, cerca del ksar Tinghir.
Consiguió someter el valle y percibir los impuestos tras una
larga campaña y tras haber deportado a Mequinez a todos los
hombres del ksar El
Hart n’Iaamine. Éstos serían liberados unos años más tarde
gracias a la intervención de la zagüía de Ouazzane.
Durante la misma campaña, antes
de llegar al Todra, Mulay Slimane había obtenido asimismo la
sumisión de la poderosa tribu Aït Merghad, que
formaba parte de la confederación Aït Yafelmane, y había
nombrado caíd de la misma a un tal Beni Hia original del
Atlas Medio, quien se estableció luego en el ksar El Khorbat Oujdid (Ferkla).
Contando con este apoyo del Estado, los Aït Merghad
emprendieron hacia la mitad del siglo XIX la conquista de
numerosos oasis.
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Agoudim, uno de los ksur de los Aït Atá

Mulay Hassan |
Entonces los habitantes del
Todra ofrecieron a los Aït Atá algunas tierras en la salida
del valle y éstos construyeron allí una decena de ksur,
formando una barrera frente a los ataques de sus vecinos
orientales.
En uno de estos ksur,
Tadafalt, pasó una noche
Charles de Foucauld en 1884,
tras una estancia en el barrio judío de Taourirt n’Imzilen y
una visita al zoco de los lunes de Tinghir. "Las guerras
-escribió-, frecuentes en otros lugares, en el Todra son
constantes; por ello, no hay precaución que no se tome: cada
localidad está encerrada en una angosta muralla y por todas
partes se levantan agueddims [torres de vigilancia]. Durante
el tiempo que he permanecido en Taourirt, este ksar
estaba en guerra con su vecino, Aït Ourjedal; cada día se
disparaban tiros; las ventanas, las claraboyas de las casas
estaban taponadas; nadie se atrevía a subir a las azoteas
por miedo de servir de punto de mira. Las dos localidades se
hallan tan cercanas que, a pesar de la escasa potencia de
las armas, se alcanzaban de una a otra".
Habiendo rechazado los
descendientes del caíd Beni Hia el pago de tributos al
Estado, una nueva expedición a la zona fue organizada por
Mulay Hassan en 1892. Su ejército venció a
los Aït Merghad
rebeldes de Ferkla, nombró para ellos a un nuevo caíd y
llegó poco después al Todra, donde se estableció sobre la
misma colina de Ighir
n’Mehalt. En ella permaneció hasta la sumisión completa de
la zona y el pago de los impuestos.
De allí, Mulay Hassan
partió hacia Marrakech. A su paso por Telouet, fue muy bien
recibido por el caíd El Madani El Glaoui, a
quien concedió el título de Jalifa de los Glaua, del Todra
y del Tafilalet. Basándose en esta nominación, los
hermanos El Madani y Thami El
Glaoui emprendieron una primera expedición para la conquista
de Todra y del Tafilalet en mayo de 1900, sin un resultado
tangible. |

La casba de El Glaoui en 1919

Desfile del general De Lamothe

Foum El Kous n'Tazoult

Ighrem Oujdid

Casa de Assou Ou Bassalam en Taghia
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La
resistencia ante la penetración francesa
La segunda tentativa de
dominación de los Glaoui comenzó en julio de 1918,
habiéndose convertido entretanto Thami El Glaoui en pachá de Marrakech
y principal colaborador del protectorado francés
establecido en 1912. En esa expedición castigó duramente a
los Ait Atá del Todra, sin llegar, no obstante, a
someterlos. Pero la tercera tentativa fue más fructuosa y en
enero de 1919 emprendió la construcción de una gran
casba en la colina de Ighir n'Mehalt, destinada a
controlar los ksur que habían capitulado.
El 2 de febrero de ese mismo
año, un desfile tuvo lugar en
Tinghir con la presencia del general De Lamothe,
quien había dirigido la operación desde Marrakech. La mayor
parte de los jefes de poblado de los Aït Todra prestaron
allí juramento de fidelidad al sultán y al protectorado;
pero los Aït Atá se negaron a participar y se levantaron
unos días más tarde con el apoyo de los Aït Meghad venidos
de Ferkla y de otros Aït Atá del Tafilalet que habían
conseguido expulsar al ejército francés de la zona y habían
creado en ella un estado independiente. El ksar
Tinghir fue tomado al asalto y saqueado por un tal Kubaa e
incluso la nueva casba fue atacada.
Para hacer frente a esta sublevación,
Thami El Glaoui tomó una vez
más el camino del Todra con su ejército. Los rebeldes
trataron de cortarle el camino en Foum El Kous n’Tazoult, quince
kilómetros antes de Tinghir, pero fueron masacrados y el
orden restablecido en el valle por un año entero.
En febrero de 1920, el Todra
fue atacado de nuevo por los Aït Merghad bajo el mando de un
extraño personaje llamado Ba Ali, un negro
de la región de Taghbalt que había conseguido controlar todo
Ferkla en representación de Belkacem Ngadi, señor del
Tafilalet, y se había instalado en El Khorbat, en la antigua
mansión del caíd Beni Hia. En Todra, sus hombres pillaron un
elevado número de ksur sometidos a El Glaoui,
mientras otros, como El Hart n’Iaamine, se pusieron de su
parte.
Thami El Glaoui emprendió
entonces su cuarta expedición al Todra, con un ejército de
8.000 soldados y seis cañones de montaña. Ba Ali trató de
nuevo de cortarle el camino en Foum El Kous n’Tazoult,
pero los cañones pusieron en fuga a sus guerreros el 31 de
julio de 1920 y la caballería de El Glaoui les persiguió
hasta Aït El
Fersi. Esta vez, con el nombramiento de Said Ou Laid Ou
Tifnout como jalifa de El Glaoui en Tinghir, la situación
quedó estabilizada por un periodo más prolongado, a pesar de
la resistencia de los Aït Atá y especialmente de los Illamchane
bajo la dirección de su jefe, Assou Ou Bassalam, originario
del ksar Taghia.
En 1926, una veintena de
familias recalcitrantes al poder de los Glaoui fueron
expulsadas de Tinghir y fundaron en las cercanías un nuevo
ksar llamado Ighrem Oujdid. Para
controlarlos mejor, el representante de El Glaoui en la
región, Mohadach Ou l’Haj
Faska, se hizo construir una vivienda en su interior.
En 1927 la resistencia se hizo
todavía más tenaz que antes, la kasba de El Glaoui fue
asediada y en 1929 sólo Tinghir y una decena de ksur
cercanos permanecían fieles al jalifa
Said Ou Laid Ou Tifnout.
La situación cambió con la
intervención directa del ejército francés en 1931. A
mediados de este año, Taghia n’Illamchane era el único ksar del Todra
que aún resistía. De allí, los hombres de Assou
Ou Bassalam pasaron al Jebel Saghro en 1932 y capitularon el
25 de marzo de 1933 tras la batalla de Bou
Gaffer. |

El Bureau d'Affaires Indigènes |
Del protectorado a la independencia de Marruecos
A partir de aquel momento,
Tinghir se erigió en centro administrativo del valle del
Todra. Un Bureau d’Affaires Indigènes (hoy convertido en
sede del Pachá) fue construido en las cercanías del ksar,
así como algunos otros edificios. Además, la kasba de El
Glaoui fue ampliada y una caserna francesa nació a su lado,
sobre la colina.
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Casba del Cheikh Bassou Ou Ali

Tinghir hoy |
En aquella época, el ksar Tinghir
contaba unos 300 hogares agrupados en tres barrios: Ihartane, Ait El Haj
Ali y Ait Barra. Entre los dos primeros se encontraba un
barrio judío de 70 familias.
En 1944, el cheikh Bassou Ou
Ali de Ait Barra fue el primero en hacerse construir una
morada fuera del ksar: la kasba transformada hoy en Hotel
Tomboctou. A continuación, otras familias siguieron el
ejemplo. Pero el gran desarrollo urbano sería mucho más
tardío, ligado a la obtención de capitales gracias a la
emigración a Francia a partir de los años 1970. Un poco
antes, los judíos de Tinghir habían abandonado el país como
la mayor parte de los hebreos marroquíes.
Elevada a la
categoría de municipio urbano, Tinghir alcanzó los 30.000
habitantes en los años 1990. En 2009 se erigió en
capital de Provincia. |
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