
Charles de Foucauld

Foum el Kous n'Tazoult

Ksar Taourirt n'Imzilen

Las montañas con manchas de nieve

Un agudim o torre de vigilancia

Ait Ourjdal

Jaiques y albornoces del Todra

Tadafalt

El macizo de colinas bajas

Aït Mohamed

Judía del Todra dibujada por Foucauld |
« Imiter es un grupo de
cuatro alcázares que pertenecen a los beréberes.
Se encuentra en la boca de un valle estrecho, cuyos flancos
son taludes de roca rosa de cien metros de alto, empinados,
sin vegetación, semejantes a los que bordean el barranco que
acabo de descender. El río que sale de él, el Ued Imiter,
desemboca aquí en la llanura inferior, en la que se une al
río que he seguido. Los alcázares de Imiter están
construidos con elegancia, como los del Dra. Los rodean
algunos campos de cebada y de trigo, con higueras y
tiemblos.
"En Imiter comienza la segunda
parte de mi ruta y el segundo nivel de la llanura; éste es
una larga superficie plana que desde aquí, su origen, hasta
el Todra, donde lo corta la faja de palmeras del oasis,
conserva una anchura media de tres kilómetros. Después del
Todra se va ensanchando gradualmente y alchanza 18
kilómetros entre el Ferkla y el Gheris; más allá de estos
puntos, lo veré extenderse hasta perderse de vista por el
este, con una anchura que parecerá aumentar aún. En toda su
extensión sigue igual, limitado al norte por el talud
uniforme de roca rosa que lo separa del nivel superior y al
sur por una línea de alturas negras y rocosas, primeros
contrafuertes del Saghro. Desde Imiter hasta el Todra, el
suelo es uniforme; consiste en una arena rosa con piedras,
raras al principio, más numerosas a medida que se avanza
hacia el este. Casi no se percibe vegetación, apenas un poco
de tomillo y musgo. Un solo accidente corta la monotonía de
la llanura: una línea de colinas de cincuenta o sesenta
metros de altura la corta por Timadrouine, formando una
barrera en todo su ancho. Estas colinas son de pendiente
suave; el camino que las atraviesa no ofrece ninguna
dificultad. El puerto por donde pasa, Foum el Qous n’Tazoult,
es un punto importante: constituye el límite entre el
territorio de los Aït
Melrad y los de las demás fracciones de los Aït Iafelman;
su suelo es interesante: compuesto mitad de roca rosa, mitad
de roca negra, reúne los elementos del Grande y del Pequeño Atlas.
Una vez lo cruzo, me encuentro de nuevo en la llanura. A lo
lejos aparecen las palmeras del Todra como una línea negra.
Las alcanzo a las cuatro de la tarde. A las cuatro y media
hago alto en el alcázar
de Taourirt.
"El oasis del Todra se compone
únicamente de las orillas del Ued Todra. Es una larga cinta,
cuya anchura varía de ochocientos a dos mil metros, cubierta
de plantaciones en medio de las cuales serpentea el río.
Está sombreado en toda su extensión por multitud de palmeras
con las que se combinan, sobre todo en la parte norte y en
los alrededores inmediatos de los alcázares, granados,
higueras y olivos, parcialmente ocultos tras las ramas
trepadoras de la viña y de los rosales. Tal como veo el
Todra, así serán los oasis del Ferkla, del Gheris, de ksar
es-Suk, finas serpientes negras que se extienden por la
llanura.
"Durante el camino de hoy, no
he dejado de ver en lontananza, hacia el norte, más allá de
las alturas poco elevadas que bordean el Uta
Anbed y del talud que limita el estrado inferior, unas
altas montañas pardas con manchas de
nieve en su cumbre; no eran las crestas superiores
del Gran Atlas, sino escalones importantes de la cadena. En
cuanto a los ríos, he encontrado el Ued Imiter (cien metros
de ancho; lecho mitad arena, mitad grava; seco; orillas de
arena de dos metros de alto) y el Ued Todra (veinte metros
de ancho, quince de los cuales están llenos de agua
corriente; fondo de grava; sin orillas; tiene agua limpia y
agradable de sabor; su lecho nunca carece de ella; de él
derivan gran número de canales, que dan siempre abundante
riego a las poblaciones que lo rodean. Durante la parte de
su curso que atraviesa el nivel bajo de la llanura, corre en
medio de una zanja de alrededor de mil metros de ancho,
separada del terreno próximo por taludes escarpados de ocho
o diez metros. El fondo de la zanja, de arena, está cubierto
de campos y palmeras: es el corazón del oasis. Las más de
las veces, campos y datileras desbordan un poco los dos
costados del encajonamiento; nunca superan mucho sus bordes;
en algunos lugares se detienen en ellos. Más adelante veré
el Ued Ziz discurrir en Ksar Suk por una excavación
parecida. En la parte donde atraviesa el nivel superior, el
Ued Todra se abre en él un valle de pendientes suaves que
tiene en el fondo mil doscientos o mil quinientos metros de
ancho). Entre el Imiter y el Todra he visto dos lugares
habitados, dos pequeños alcázares, junto a uno de los cuales
he pasado y el otro lo he percibido de lejos. El primero,
Timatruin Ignauen, pertenece a los beréberes (los Ignauen
son una subdivisión de los Ait Atá). Está bordeado de
huertos y campos parecidos a los de Imiter. Igual que allí,
no hay ni una palmera. Un canal que desciende de los
primeros contrafuertes del Gran Atlas le lleva agua
corriente y limpia. El otro es Ksiba Ait Mulay Hamed. Forma
parte de un grupo de tres alcázares situados en las orillas
del Ued Imiter, no lejos de su confluencia con el Ued Todra.
Los tres están rodeados de datileras. Con excepción de los
trabajadores dispersos por las plantaciones de Imiter y
Timatruin, no he encontrado a nadie en el camino.
"26 y 27 de abril. - Estancia
en Taourirt. El oasis del Todra, uno de suyo, se divide
desde el punto de vista político en dos partes: la primera,
el Todra propiamente dicho, se compone de la zona alta. Está
habitada por Chellaha independientes;
la otra, situada por debajo de la primera sin que las separe
nada aparente, pertenece a los beréberes. En ella están
mezclados. Se la reparten varias fracciones. En todo el
Todra, cada localidad es independiente de sus vecinas. El
oasis está muy poblado; comprende cincuenta o sesenta
alcázares, escalonados los unos contra los otros a lo largo
de las plantaciones. La mayor parte están construidos en
puntos elevados: los del nivel inferior de la llanura, al
borde de la zanja que se ha abierto el Ued Todra; los otros
al pie de los flancos de su valle, como Tidirine y Tirremt,
o sobre lomas aisladas cerca de sus orillas, como Taourirt y
Aït Ourjedal. Esta disposición, que había encontrado ya en
el Dra y el Dadès, se toma aquí por los mismos motivos que
en aquellas regiones, añadiéndose uno más: la necesidad de
tener una posición fácil de defender. Las guerras,
frecuentes en otros lugares, son continuas en el Todra. Por
esto no hay precaución que no tomen: cada localidad se
encierra en un apretado circuito de murallas y por todas
partes se alzan ageddims.
Durante el tiempo que pasé en Taourirt, este alcázar se
encontraba en guerra con su vecino, Aït Ourjedal.
Cada día se tiraban tiros; las ventanas y los tragaluces de
las casas estaban taponados y nadie se atrevía a subir a las
azoteas por miedo a servir de blanco. Las dos localidades
están tan próximas que, pese al poco alcance de las armas,
se llegaba de una a la otra. No siempre se contentan con
tirotearse a distancia: no es raro ver a los habitantes de
un alcázar asediar otro, asaltarlo y saquearlo.
"La lengua del Todra es la
tamazight; muchos hombres saben árabe. Los musulmanes se
visten con jaiques y albornoces de
lana blanca, raramente con jeidús. Suelen ir
con la cabeza descubierta; a veces la ciñen, sin cubrirla,
con un turbante blanco. El armamento sigue, hasta el Ziz,
tal como era en el Dadès. El vestido de las mujeres sigue
siendo el mismo: a partir de aquí será siempre de lana o
algodón blanco; ya no hay jent. No hay Haratín.
"28 de abril - Desde el ¨Todra
hasta la cuenca del Muluya estaré en pleno país beréber. De
aquí al Ued Ziz, la región que debemos atravesar es una
vasta llanura desierta con oasis desperdigados. La recorren
sin cesar varias fracciones de los beréberes, sobre todo los
Ait Melrad y los Ait Atá. Como en este momento reinan las
desavenencias entre los Ait Melrad y los Ait Atá por una
parte y, por otra, entre las dos grandes ramas de los Ait
Atá, los Ait Zemrui y los Ait
Hachchou, necesitaré tres zetates
desde aquí hasta Ksar Es Souk: uno de los Ait Melrad y dos
de los Ait Atá. Me he buscado, durante mi estancia en
Taourirt, los que me conducirán al Ferkla. Han de recogerme
hoy; pasaremos la noche en el ksar de uno de ellos, en el
bajo Todra, y mañana por la mañana partiremos en dirección
al Ferkla, uniéndonos a la caravana que allí se dirige cada
martes.
"Salida de Taourirt a las
cuatro de la tarde. Llegada a Tadafalt,
mi albergue, a las siete. No he hecho más que seguir la
linde del oasis, marchando todo el tiempo por el nivel
inferior de la llanura; sigue uniforme; su suelo es arenoso
sin dejar de ser duro. A la altura de las últimas
localidades del Todra, comienza en la margen izquierda del
río y bastante lejos del mismo un
macizo aislado de colinas bajas que bordearé durante
la etapa de mañana. Em Aït Mohammed
concluye la zanja por la que discurría el Ued Todra; a
partir de allí, el lecho está al nivel de la llanura. De
camino, he atravesado el Ued Imiter (sesenta metros de
ancho, lecho de arena, seco); en el punto por el que lo he
pasado, un dique de mampostería cortaba el curso del río. Es
la obra de este tipo mejor construida que he visto en
Marruecos."
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